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María Nada

Después de bastante sin pasar por aquí les comparto otro cuento. Este lo escribió un amigo llamado Pako. Sin preguntarle, me tomo la libertad de compartirlo con ustedes. Ojalá les guste, se titula “María Nada”.

María Nada
Feliz día!
Espero que todos y cada uno se encuentren muy bien. 
A toda la familia que son amigos y los amigos que son familia, que tengan una buena semana. 
Les envío una historia, espero les agrade. 
Saludos!
Pako Maka 

“María Nada”

Siempre y mientras la pierde, parece haberse encontrado.

Entonces se le observa platicando sobre un poco de aquello y de lo mucho que la extraña. Cerca del único árbol entre un mar de futuras uvas oscuras como sus ojos.

Acomoda el tiempo y sonríe junto con una intrigante mirada que visualiza sus sueños estructurados y conspira a su favor y al de cada uno de ellos.

Cambia el destino, con tal sutileza como de la paz que no han tenido sus pies ni su alma desde hace ya cuatro o tal vez cinco primaveras con sus respectivos calurosos inviernos, tan llenos de paradigmas como la de esa silueta que le une con el presente, si es que acaso este existe.

El viento es fuerte, tanto que sus palabras no llegan. Entonces cada quien crea su propio camino esperando encontrarse entre ellos y algún espacio dentro del movimiento y la grata luz de una luna llena sin nubes y sin prejuicios.

Su corazón late tan fuerte que ahora la escucha. Es siempre el ritmo el que les muestra la lucidez de su consciencia.

Todo desaparece, Nada es presente.

– – ¿dónde has estado María? –

– – Huyendo – , contesta María con una voz segura e impecablemente tierna, mientras su mano izquierda toca el cuello de Sebastián y le ofrece una honesta media sonrisa y una mirada fija a este momento.

– – ¿de qué huyes mujer?

– – ¿no es de qué, sino de quién? –

– – Dime , qué estoy aquí para ti y nadie más –

– – He huido de mí. De todo lo que fui, soy y seré –

– – Si has huido de ti; entonces, ¿quién ha huido de mi? –

– – Nadie. Si te esfuerzas lo suficiente puedes desaparecer –

– – Perdón María, pero no te creo –

– – ¿pero sí me sientes, verdad? –

– – Si, te siento, pero también te extraño –

– – Pues no lo hagas Sebastián. Simplemente disfruta de mí ahora y encuentra aquello que tanto estés buscando. Así que dime de una vez por todas; ¿qué es lo que quieres de mí? –

– – Paz –

– – ¿Tú paz ó mi paz, ó de qué paz hablas? –

– – La que tenga que ser para sentirse tranquilo; la que exista para no tener miedo, la que me haga hacer lo que deba de hacer –

– – Pues aquí la tienes, junto con mi cuerpo; así que dime, ¿ahora qué vas a hacer con todo esto?-

– – ¿Acaso te tengo, María? –

– -Solo aquí y ahora –

– – Entonces olvidémonos de todo y vayamos a dónde nunca hemos imaginado –

– – No seas tonto Sebastián, ¿acaso no entiendes lo que te dice esta mujer de pie ante ti? ¿Aquí, desnuda, intranquila y casi desvanecida?, ¿qué acaso no entiendes que el día de hoy muero?, ¿qué no entiendes que no soy más que Nada? –

– – Entonces, ¿por qué me llevas a ilusionar y pensar que te tengo? –

– – Porque la ilusión no existe. Existe la identidad, el propósito, la dirección, existe tu corazón y existes solo tú sin mí –

– – ¿Y si hoy te vas, a dónde irás María? –

– – Voy a tu origen, de donde has estado, de tu historia, de tus memorias y de tú carácter –

– – ¿Y cómo sobreviviré sin ti? –

– – Yo sólo sé, que todo es mejorable siempre y cuando lo pienses, y que nada es imposible, si encuentras los medios para que no lo sea. Así que lucha y haz que las cosas sucedan –

– – ¿Y a dónde vas mi amada María? –

– – A donde pertenezco –

– – ¿Y a dónde perteneces? –

– – A la Nada; la que te inspira, la que pone en tus manos tus ideas, la que encuentra la respuesta y la pregunta correcta; la que es, la que vive en la realidad, la que crea tus sueños, la que nunca muere y la que te ofrece la continuidad de tus ideales. –

– – ¿y cuáles son mis ideales? –

– – Esa, será la pregunta que deberás responder antes de que este día comience, ya que solo ellos te mostrarán el camino por fin a casa –

– – Así que ahora, cierra los ojos, bésame y disfruta la noche –

Sebastián cerró los ojos, besó a María y disfrutó de una dulce noche de primavera, a unos metros del único árbol entre un mar de futuras uvas y una Luna llena calmada pero con prisa.

Pako Maka ´11

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